El CBD un aliado para la lucha contra el Parkinson

Los beneficios del CBD para el Parkinson son notablemente destacables según la investigación científica actual. Este compuesto, conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, está emergiendo como un aliado crucial en la lucha contra esta enfermedad neurodegenerativa. Aunque aún se encuentra en gran parte desconocido, el CBD ha demostrado su eficacia en la prevención y el manejo de los síntomas del Parkinson. En las etapas iniciales de la enfermedad, puede contribuir significativamente a aliviar los síntomas, y su influencia en el progreso de la enfermedad a lo largo del tiempo es digna de exploración detallada. A continuación, te presentamos una visión detallada de cómo el CBD puede marcar la diferencia en el tratamiento y la gestión del Parkinson.

Definiendo el Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico caracterizado por la degeneración progresiva de las neuronas, las células fundamentales del sistema nervioso. Este padecimiento se clasifica dentro de las enfermedades neurodegenerativas, ya que implica un deterioro gradual de las estructuras cerebrales responsables del control motor. La disminución de la dopamina, un neurotransmisor clave en la regulación del movimiento, es un factor central en el desarrollo de la enfermedad. Entre los síntomas más comunes se encuentran la bradicinesia, que se refiere a la lentitud de los movimientos, la rigidez muscular y los temblores en reposo, todos los cuales afectan significativamente la calidad de vida de los pacientes. Es importante destacar que, además de estos síntomas motores, la enfermedad de Parkinson también puede estar asociada con una amplia gama de síntomas no motores, como problemas cognitivos, trastornos del sueño y cambios emocionales, lo que subraya la complejidad y el impacto generalizado de esta condición en la salud y el bienestar de los individuos afectados.

Régimen actual del Parkinson

Actualmente, uno de los enfoques más eficaces para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en contrarrestar el déficit de dopamina mediante la administración oral de un precursor de este neurotransmisor: la levodopa (L-DOPA). Si bien esta terapia inicialmente proporciona una respuesta satisfactoria, con el tiempo puede surgir una complicación conocida como disquinesias, que se manifiesta en movimientos anormales e involuntarios. Este fenómeno agrava la condición, ya que las disquinesias pueden llegar a ser más incapacitantes que los propios síntomas motores de la enfermedad. Es crucial, por tanto, explorar y desarrollar estrategias terapéuticas que aborden tanto los síntomas motores como las complicaciones derivadas del tratamiento a largo plazo, con el fin de mejorar la calidad de vida y el bienestar de los pacientes con enfermedad de Parkinson.

Explorando el rol del CBD en el Parkinson y las disquinesias

La búsqueda de enfoques terapéuticos innovadores para retrasar la aparición o mitigar las disquinesias asociadas con la enfermedad de Parkinson ha llevado a investigaciones prometedoras en el campo de la neuromodulación. El sistema endocannabinoide (ECS) emerge como un protagonista clave en este proceso, dada su implicación en la regulación neurofisiológica de los ganglios y el control del movimiento. El cannabidiol (CBD) despliega un papel compensatorio crucial sobre los cannabinoides endógenos y se destaca como neuromodulador y neuroprotector. Al activar varios tipos de receptores, el CBD desencadena una amplia gama de efectos en el Sistema Nervioso Central (SNC), que abarcan desde la modulación del dolor hasta la reducción de la inflamación. Sus acciones se dividen entre aquellas mediadas por el sistema cannabinoide endógeno y las que operan de manera independiente. Esta multifacética capacidad de acción sugiere que el tratamiento con CBD desempeña un papel significativo como neuroprotector y neuromodulador, especialmente en las etapas iniciales de la enfermedad de Parkinson.

Origen y prevención

El origen del Parkinson sigue siendo un misterio, aunque se cree que está vinculado al proceso de envejecimiento y a factores ambientales aún no identificados. Sin embargo, lo que resulta evidente es el papel destacado del estrés oxidativo y la inflamación en el deterioro del tejido nervioso, dado que las neuronas son altamente sensibles a estas condiciones y pueden sufrir daños irreversibles. Por ende, la protección contra la oxidación y la inflamación emerge como una estrategia crucial para preservar la función neuronal en el Parkinson. Además, las células gliales, que actúan en colaboración con las células nerviosas principales, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad. Ante esta compleja interacción, la capacidad de modular estos procesos se presenta como una vía prometedora y novedosa en la búsqueda de tratamientos efectivos para el Parkinson.

Principales hallazgos en el tratamiento con CBD

Los cannabinoides muestran su capacidad para rescatar células dañadas gracias a sus propiedades antiinflamatorias, lo que les permite brindar neuroprotección contra diversas enfermedades, incluyendo el Parkinson.

El CBD, al regular los receptores CB1 y CB2 en las células gliales, emerge como un potencial neuroprotector que podría ser especialmente útil en el manejo de las disquinesias en pacientes con Parkinson.

Un hallazgo crucial respalda la inclusión del CBD como un elemento terapéutico para los pacientes en etapas tempranas de la enfermedad de Parkinson: se observó que la actividad fisiológica de los núcleos de la base cerebral relacionados con esta enfermedad mejoraba con niveles más altos de CBD.

Además, investigaciones han demostrado una reducción en la ansiedad y la psicosis asociadas al Parkinson, así como mejoras evidentes en los problemas de sueño REM, gracias al uso de CBD.

Los mejores productos de CBD para tratamientos naturales

Es fundamental reconocer la singularidad de cada paciente y su posible necesidad de dosis y concentraciones específicas. Recomendamos encarecidamente buscar orientación médica antes de comenzar cualquier tratamiento.

Cuando se trata de tratar patologías, las concentraciones más altas suelen ofrecer resultados más efectivos. Sin embargo, es esencial iniciar con precaución. Se aconseja comenzar con un aceite de CBD con una concentración del 20% como máximo y, posteriormente, ajustar según la respuesta del paciente.

Dado que la respuesta al CBD puede variar ampliamente de una persona a otra, se sugiere iniciar con una dosis baja y aumentar gradualmente según sea necesario para lograr el alivio óptimo de los síntomas. Llevar un registro detallado de los síntomas experimentados es clave para ajustar la dosis de manera adecuada. Este enfoque permite evaluar la respuesta individual al CBD y ajustar la concentración de manera progresiva.

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Fuente:
https://phexia.com/blogs/aprende_sobre_cbd/beneficios-del-cbd-para-el-parkinson

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